martes, 30 de octubre de 2012

Yo, ahora.

Cuando sea grande y tenga un trabajo, una casa, un esposo y sabiduría  crearé a mi familia para darle el placer a mis hijos de poner tener lo que yo no, y si, es algo que todos los padres hacen, pero a estas alturas de mi vida puedo entender perfectamente a lo que mi mamá se refería cuando me decía que hacia todo lo posible por darme lo que yo quería  y ese esfuerzo de mi mamá, aunque me duele, porque me pesa que mi mamá esté cansada, se que lo hace porque me ama, porque seria capaz de darlo todo por mi; y sé que ella no tuvo la mejor infancia de la vida porque las cosas en esos tiempos eran difíciles y gracias a Dios que así fue, porque eso la convirtió en la hermosa mujer que hoy es; por algún motivo ella escogió la manera de vida que tiene y que me da a mi hermano y a mi ahora, y no puedo ni me quiero quejar, porque todo lo que tengo viene de un esfuerzo inimaginable y un amor inalcanzable, adoro a la mujer que me dio la vida. 

Cuando veo a mis compañeras del colegio o a mis conocidos, puedo saber que sus padres han hecho el mismo esfuerzo por darles lo que ellos no tuvieron, pero, ¿Dónde queda el amor? ¿El calor de hogar? la cosa más difícil de dar; todos podrán tener sus ipads, teléfonos  cámaras  ropas, lo que sea, ¿Dónde queda la comprensión y el amor? ¿Dónde queda la retribución de gracias hacia sus padres? ¿Dónde queda Dios?

Por eso, cuando críe a mis hijos, les enseñare lo importante de la comunicación y del amor, tal como lo hizo mi mamá conmigo, para que cuando crezcan, sepan apreciar el valor material y sentimental de las cosas, que aprovechen de la naturaleza de la vida y la luz de Dios que les alumbrará.

Yo me crié en esta época donde están de moda las cosas mas caras, donde nada es fácil y donde todos son difíciles de comprender, yo siempre quiero ser igual a los demás, tener las mismas cosas, algo de que hablar, poder sentirme realmente fan de algún grupo o seguidora de alguna moda, pero simplemente no puedo, porque la vida que me a puesto Dios es así, superar estas ganas de caer en la malcriadés, de aprender, crecer y poner en práctica lo que aprendí;  yo no puedo comprarme los lujos, porque no crecí entre ellos, yo no puedo pagarme amistades, porque no crecí con amigos, yo no puedo aparentar una personalidad, porque yo crecí sin una; pero tienes que saber de donde vienes para saber a donde vas, y sé que para allá voy, a ganarme mis cosas, a darle las gracias a Dios por darme una madre que me convirtió en lo que soy, y a mi mamá, por no dejarme caer; a costearme yo misma, a seguir con la personalidad fuerte, carismática y comprensiva que tantos años de llanto han formado y que a penas ahorita sale a flote.

Y no andaré por la vida como si nada me importase, antiparabolica, porque no es la idea, puede que intente rechazar ciertas cosas, pero siempre las tendré en mente, seré consciente de mis errores y del daño que he causado, para así renovarme.

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