viernes, 25 de mayo de 2018

4 años.

Han sido cuatro años sin estar aquí, cuatro años sin recordar mi esencia, cuatro años pérdida en un abismo de emociones, cuatro años en el ojo del huracán.

Decidí buscar este blog, mi blog, y me sorprendí de leerme a mí misma, de ver a la Adriana de hace 7 años; me causa dolor de cabeza comprender cómo soy y no soy la misma. Ha pasado tanto... he vivido tanto, que no sé cómo expresarme en palabras.

Han sido cuatro años rudos, han sido años de lagrimas, de risas, de separaciones, de depresión, de felicidad, de gozo, de Dios, de mal, de confusión, han sido cuatro años de mi misma en un universo de situaciones. He aprendido, he crecido y me he superado. He aprendido de la vida, he caído y he subido.

Conocí el mal y conocí el bien, descubrí lugares y personas, descubrí amores, dolores, rencores, trastornos; me descubrí  a mí misma... me conocí, me exploré y me lleve a lugares a los que nunca había ido. Me conduje por carreteras de curvas, me llevé por bosques frondosos, me encontré en tormentas, me metí en huracanes, escalé muros y caí, corrí y tropecé, rodé y me levanté.

Conocí a Dios y al enemigo, estuve cerca del abismo, me reafirmé, decidí, me entregué. Mi alma a Dios siempre honor rendirá, alabaré y honraré.

Pero, ¿qué es este malestar? ¿Qué es lo que sigo sin hacer bien? ¿En que me estoy equivocando? ¿Por que me vuelvo a quebrar? ¿Por qué falló? ¿Por que no avanzo?

¿Qué está mal en mi?